Aparentemente todos conocen los preceptos básicos del arte correo. Lo principal: mutua confianza. Entrego un trabajo original, recibo constancia del mismo. Se expone, se conserva, NO se comercializa. Ahora bien, ¿realmente me importa si alguien hace dinero con un trabajo mío?. ¿Es una cuestión menor? ¿Nos llenamos la boca con lo maravilloso del arte postal, con su carácter utópico y después vendemos al kilo los trabajos recibidos? REPITO: ¿es realmente importante hablar de principios? Y hablando de PRINCIPIOS, cuando alabamos la tan MENTADA libertad, el no comisariato o la no curadoría o el no JURADO, ¿cómo evaluamos que tantas convocatorias, en pos de la convivencia con niños, mujeres, negros, homosexuales o quien sabe que otro grupo pausible de sentirse ofendido, amenazan solapadamente la libertad de expresión? me EXPLICO: ¿convocatorias con reparos?. La CENSURA es censura y punto. No hay que dar vueltas al asunto. ¿Esta bien o está mal que un niño vea un desnudo o algún órgano genital, (que seguramente él tendrá) ? ¿una escena de carárter reproductivo? se teme la pregunta ¿como vienen los niños al mundo, mamá?
No es que esté de acuerdo con todas las preguntas, tampoco tengo todas las respuestas, pero una discusión empieza así: ¿el Arte Correo debe repensar sus preceptos, adaptándolos a un mundo más acorde con el stablishmen? o por el contrario ¿hay que rescatar las Utopías y decir que aún son posibles?
La pelota al medio de la cancha.

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Replies to This Discussion

hola jose angel
que alegria
algo se mueve
tu planteamiento me parece bueno justo y necesario
las preguntas son muchas como tu apuntas solo planteando algunas
las respuestas son inciertas y provisionales pero necesarias
precisamente para la discusion
de entrada solo voy a decir con respecto a las utopias
que estas no solo son posibles sino necesarias
y habria mucho mas que decir
abrazos fraternos
fausto
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Maestro!!! mis mas humildes saludos desde estas latitudes. De puro aburrimiento planteamos estas cuestiones. Supongo que será que cuando ingresé al mundo del arte-correo, fue por un alineamiento ideológico-político con las propuestas del mismo. Hijo del mejor conceptualismo, esta forma de comunicación tiene las herramientas para la construcción de senderos utópicos. El mainstream propone el arte como un mundo estrictamente definido por artesanías y disciplinas. El arte-correo propone al arte como creación, y su postulado principal, se podría sintetizar de forma teológica como: "todos somos hijos del señor". El arte como "objeto" sirve a intereses pre-establecidos y veo, con cierta preocupación, como esta forma "alternativa" siente a veces, la algo extraña necesidad de sentirse reconocida por el "Arte" (con mayúscula) oficial. Creo que el concepto contrario al de "Curaduría" era lo que motivaba la necesidad de mostrar los trabajos recibidos en una convocatoria. Sin embargo, el "Curador" parece una forma cada vez más aceptada y menos cuestionada en el mundo del arte-correo. Este es alguno de los problemas, que me parece, debemos discutir quienes creemos que el arte (con minúscula) es información y no mercadería.
efectivamente juan angel cada decision esta motivada por cuestiones eticas y estetica en resumen politicas
esa a sido la razon por la que optaste por hacer arte y concretamente el arte que tu haces
evidentemente en el arte no hay disciplinas puesto que el arte es una forma de vida que requiere disciplina y esto es otro asunto
en cuanto al arte-correo no diria que su postulado es "todos somos hijos del señor" sino que "todos somo artistas" todos los que quieren serlo claro
eso de ser recuperado reciclado por la institucion arte es algo que siempre ha estado alli
algo irremediable pero eso no quita la posibilidad de seguir investigando y de hecho seguimos
el querido amigo clemente padin escribio algo al respecto hace tiempo lo tengo que recuperar porque recuerdo que era un analisis muy lucida y acertada de la situacion a mi parecer
lo de la curadoria es algo que esta alli claro
en mi caso he hecho un par de convocatorias muy concretas pero no es algo en lo que me identifico del todo a veces da la impresion de estar en un supermercado
en cuanto al arte mayuscula o minuscula eso es un juego retorico en donde no tenemos que entrar
no nos tenemos que dejar arrastrar por el ego
en definitiva pienso que el arte es o no es
o dicho de otra manera
el arte existe y todo lo que podemos decir sobre ello es lo que no es
Estimado Fausto, tienes toda la razón del mundo, la máxima dadá es la mas apropiada: “todo ser humano es artista”. Pero no creo que sea un juego retórico hablar de mayúsculas y minúsculas en cultura. Hay infinitas culturas, la “Cultura” es un echo virtual ya que la sociedad se conforma por un complejo entramado, no de “sub” sino de culturas, a veces contrapuestas. En esta parte del globo hemos escuchado muchas veces el cuento de “la Cultura Universal”, esa universalidad de la metrópoli imperial, de la Europa occidental burguesa, la vieja táctica romana para cohesionar y de ser posible unificar sus dominios. Pero bueno, supongo que este es tema de otro debate. Concuerdo contigo con esa impresión, de estar a veces en un supermercado y volviendo al tema, el Arte correo de hoy ¿está bien? ¿evoluciona correctamente? ¿es natural que el sistema absorba todo? ¿Cómo Fido Dido “hago la mía”? ¿Cómo decía Luca Prodan “mejor no hablar de ciertas cosas”? ¿con esta postura, soy un reaccionario o un viejo de mierda? O estoy medio perdido en el divague, vaya uno a saber.

PD: Sería bueno si pudieras encontrar el artículo de Clemente. Saludos
Querido juan angel
de ciertas cosas hay que hablar es evidente. Es importante sobretodo para aclararnos, y me refiero primeramente a mi. Seria mas bien para aclararme, puesto que no lo tengo nada claro. Asi de claro. Y creo que para aclararse hay que hablar.
En cuanto al arte con mayúscula o con minúscula, claro que existe el arte y el Arte. Porque crees por ejemplo que hay un museo Guggenheim en Bilbao? Allí podemos ver el Arte, la que merece la pena, los modelos que hay que seguir, todo el resto no existe. Pero eso es propaganda.
El Arte o el arte es segundario. lo que importa es imponer cierta ideologia, ciertos valores. Los resultados de todo eso? La crisis actual que se vende como crisis economica. Sin embargo creo que es una crisis de valores. Es como una guerra psicologica donde hay que derribar la autoestima, hay que fomentar la desconfianza, hay que militarizar la sociedad. La precarización del trabajo, la criminalización de la resistencia, la merma de las libertades, la burocratizacion, la censura, el hambre, la explotacion no solo de los individuos, que ya no son tales para volverse recursos humanos, sino también la explotación indiscriminada de la naturaleza ( y es curioso porque cuando se habla de naturaleza, se habla de algo separado de nosotros, como si no fueramos parte de esa naturaleza) estas son las reglas de las sociedades occidentales en que vivimos o se vive aquí en Europa. Pues esta es la materia que hay que trabajar, con la que hay que trabajar, con la que intento trabajar. En cuanto al Arte, da la impresión que son las galerias, los museos... que la hacen. El resto no es que sea arte. Simplemente no existe.
El cuento de la "Cultura Universal" lo hemos escuchado y lo seguimos escuchando también aquí
será por lo de la Ilustración. En fin, como tu, no se si con esta postura, soy un reaccionario o un viejo de mierda o estoy perdido en el divague.
El articulo de Clemente intentaré encontrarlo. mientras tanto te envio etos de Jon puig molina
están en ingles espero puedas llerlos
abrazos fraternos
fausto
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¡La puta que lo parió! soy un viejo de mierda! Pero sigo aprendiendo. Adjunto a esta discusión tu aporte de Jon Puig Molina, con mi humilde traducción. Igual queda el link al texto original (por las deudas!)
HAY QUE LEERLO!!!!!

SOBRE LA CUESTIÓN DE "CAPTACIÓN" EN LA ACTIVIDAD ARTÍSTICA


Hace veintidós años (febrero de 1984), Mark Bloch y H.R. Fricker notaron que una nueva tendencia se extendía rápido en la dinámica del Netmail: la dinámica creciente de los proyectos de Arte Correo ("PAC"). Ellos publicaron un manifiesto en la forma “de una carta abierta”. Ellos expresaban una preocupación similar a la mía. Es sólo que hoy “el virus” es más fuerte y extenso. Más que antes.

***

Los fenómenos conocidos como el Arte Correo pasan por un proceso sistemático de captación, esto es evidente para el ojo desnudo. Algo que preocupó a algunos miembros de la Red desde hace mucho, pero tengo que subrayar que pareció que ellos se concentraron principalmente en la cuestión de mercantilismo, y no consideración la captación más sutil y eficiente de la ACTIVIDAD. Ellos sólo se preocuparon de la captación inevitable (por el método simple "de la compra") de ciertos archivos y las piezas de arte. Después de todo, "la sociedad" internacional que abriga el fenómeno es Capitalista: ¿qué esperaban ustedes?

Afirmado que, en el pasado, el proceso de asimilación por el Sistema fue centrado en la compra de archivos y las piezas de arte from/of/by (de/por) "las personalidades" establecidas de esta subcultura, finalmente la organización de objetos expuestos en documentos históricos (la materia de Ray Johnson, por ejemplo por el Whitney) y publicación de artículos "que definen" la tendencia, nadie puso los “PAC” EN DUDA. Una capta-opción comercial pasó antes con otras tendencias de arte radicales, como Punk o Hip-hop y esto obedece a la necesidad implacable del bazar cultural de los nuevos productos de arte para ensanchar y perpetuar el mercado. Sin embargo, esto no podía pasar sin la colaboración de los mismos miembros del fenómeno cultural. De este modo, en vez de culpar a los inversionistas, deberíamos comenzar a aplicar la crítica sobre nosotros. Sin embargo, no considero esta "atención" conseguida por el Netmail y algunos artistas como algo negativo y provocativo para el futuro de los fenómenos. El mercantilismo no es el enemigo, la capta-opción de la ACTIVIDAD Y LOS CONTENIDO DEL ARTE son el enemigo. Esto es el desafío, no el procedimiento de historicismo. Y la capta-opción de la actividad es dominada claramente por los “PAC”.

En los últimos años, la capta-opción por las instituciones se extendió adelante para dirigir y determinar la actividad del Netmail. ¿Cómo? Básicamente promoviendo los llamados y objetos expuestos subsecuentes y catálogos. También deberíamos ser conscientes que la propiedad de archivos por las instituciones determinará su acceso, sus futuras exposiciones (como y cuando éstos pasarán) y su uso (difusión y no-difusión de partes y totalidad). Este sujeto de los archivos merece mucha atención por sí mismo.
Las Instituciones y los curadores de arte externos discutirán: bien, añadimos la actividad que usted (artistas/networkers que promocionaron proyectos) ya comenzó hace tiempo. ¿Por qué está mal que organizamos los proyectos, suministramos la documentación y colocamos el objeto expuesto en nuestras instalaciones (¿museos, cuartos de la exposición, etc.)? ¿Por qué es está mal cuándo usted, curador de arte que pertenece al Netmail pidió ayuda y nos usó - las Instituciones - ya antes, piden la ayuda financiera repetidamente? ¿Quién dice quién tiene derecho a lanzar un proyecto y quién no? ¿Quién tiene derecho a entregar "el título" “de Curador de Arte Correo Genuino”?
La verdad es que es verdadero. La dinámica de los proyectos esta hace tiempo establecida y no cambiará. Tenemos que confesar que las cosas seguirán este camino, tal vez para siempre (para siempre). Sugiero sólo que tal vez algunos de nosotros, pudiéramos considerarlo para no contribuir a esta dinámica.

Básicamente contravengo a la DINÁMICA de los llamados “Proyectos de Arte Correo.” Yo propondría “a networker consciente” de volver a lo que era el arte correo antes de los “PAC". Es: volver “a un comercio de uno a uno y comunicación personal”. Detrás de la cultivación de comunicación profunda con unos artistas/amigos: la subred es la semilla perfecta para cultivar la meta-red de un modo sano.
¿Pero, y los objetos expuestos?
¿Bien, quién dice que necesitamos aquellos “objetos expuestos del Arte Correo”?
Histórico y monográfico - basado en un artista en particular, o en unos cuantos (espectáculo colectivo) - los objetos expuestos están bien, necesarios y sanos para el Arte Correo. Ellos son la parte de la "historiarización del proceso.” Cuando critico, me refiero a - estrictamente - aquellos objetos expuestos de las convocatorias.
A aquellos que sostendrían que por él proyecta y expone, el Arte Correo es "abierto" al público (auditorio que podría afiliarse a la actividad artística en vez de permanecer pasivo) y anima el apoyo de las instituciones, para éstos, por lo visto no-espectáculos basados en la ganancia, yo contestaría que: CENSURA, DIRECCIÓN Y DOMESTICACIÓN de la actividad de arte consisten en lo que entramos en "el cambio". Además, no quiero (esperan) ELIMINAR los proyectos. Es una actividad que seguirá y en que cada persona está implicada de un modo libre, personal, consciente. Y debo respetar esto.
Los artistas que se relacionan en el Netmail todavía pueden organizar (debería organizar) los objetos expuestos de arte colectivos o individuales "del arte" en forma clara (hasta con los formatos usados en la esfera de Arte Correo). Y esto / pasan sin interferir con el resto de la dinámica del Netmail, como "los proyectos" criticados.
Lo que me preocupa es que los métodos mucho más sutiles del control están siendo aplicados desde adentro (por algún networker; a veces tal vez inconscientemente) y desde fuera (instituciones y los curadores de arte) el Netmail, sobre todo vía la dinámica de los proyectos.

La actividad artística de una parte grande de la Red está siendo racionalizada por el proceso de llamado “callings” "o proyectos". El networker se presenta a la dinámica de los proyectos: se relaciona con el proyecto que actúa como “una máquina:” tragando las piezas de arte y vomitando "documentación". Esto elimina la interacción de persona a persona genuina: el “curador” actúa como un burócrata, no como un artista. Sólo con un pequeño número de envíos, el “curador” puede mantener una relación cercana, personal. Esto no pasa cuando el “curador” no conoce (no ha mantenido una correspondencia personal anterior con) el remitente.
La ruta es una “des-sacralizacion del arte:” rápido, hecho en pequeños formatos, economía de tiempo y esfuerzo del artista (después de todo: ¡lo dono!). El hacinamiento de las piezas expuestas en un “PAC” contribuye a una DISPERSIÓN: es imposible prestar la atención a los 400 pequeños objetos de arte, uno termina en la NADA de mirada. El “curador” de arte es de alguna manera estafado por el donante (la mierda es enviada bajo "la etiqueta" "de arte"), el público es estafado por los dos anteriores (la mierda es expuesta y la cantidad enorme de muestras hace imposible de concentrarse).
Uso aquí la expresión "mierda" para definir esto, los "originales de arte rápido producidos;” sólo quiero subrayar la bajada de los estándares "de calidad" que los donantes aplican a la materia, motivos obvios de medidas de reducción de gastos en términos de tiempo, esfuerzo y materiales. Sí, las excepciones a esto realmente pasan.
Además: hay censura aplicada (el arte posiblemente ofensiva será mostrada “sólo sobre la petición”). Parece que todo esto es planeado para servir un objetivo enfermo: el público que asiste al espectáculo reaccionará (debe reaccionar) esto cuando reacciona asistiendo a los objetos expuestos de arte "normales": de un modo PREDECTIBLE: con un grado seguro de flojedad.
Toda la racionalización del proceso continúa en la eliminación "del ENCANTO" artístico (proporcionando “una simulación del encanto”). Estas “estructuras de la burocracia” atrapan el networker: dirija su actividad y cree una especie de dependencia. El networker se hace un CONSUMIDOR de proyectos. Él colecciona DOCUMENTACIONES.
Aquellos artistas cómplices que encierran en su “curriculums-artísticos” estas participaciones de Arte Correo sólo son aspirantes patéticos. Este comportamiento es una prueba de sus egos competitivos, una prueba que el objetivo final es conseguir un estado artístico en el mercado establecido del arte. Aquel mercado que la Red pretendía combatir, pretendiendo ofrecerse como “un guión alternativo.”

Deberíamos preguntarnos por qué los proyectos eligen ciertos lemas y desechan a otros. Los lemas "cada vez más abstractos" están siendo propuestos. Éstos están SEGUROS. Las controversias políticas están siendo goteadas. Si un curador sugiriera llamadas de Arte Correo en: Israel y sus armas nucleares, el concepto “de guerra Preventiva”, Causas del recalentamiento del planeta y propaganda de la censura por compañías internacionales, efectos Negativos producidos por el Mercado global,
El terrorismo y el terrorismo estatal, la pena de Muerte, Sexo, las Medicinas legalizadas… conseguiría que demasiado material polémico sea expuesto.
Nooo, demasiado peligroso: propenso para conseguir los documentos de arte provocativos que expresan “” ideas políticamente incorrectas. Vaya a proponer simulaciones en cambio: la ecología, paz, ame … tan "ábrase" lo indeterminado en las muestras de arte también serán neutras, embotarán la caja fuerte … al sistema.
Esto muestra la política persistente del AISLAMIENTO de las disciplinas culturales diferentes de actividades sociales y políticas. El no aislamiento contribuiría en un proceso posible de la EVOLUCIÓN, REVOLUCIÓN.
La elección de una cuestión problemática como un lema también podría contribuir a una participación menor por un auditorio que es temeroso de exponer sus tendencias políticas e ideológicas de un modo abierto, franco, inhibido. Y parece que la cantidad de participantes es la única escala "del éxito". La censura es aplicada en tanto personal (autocensura, INHIBITATION como camino colectivo, EVITANDO ciertos sujetos).

Personalmente, rechazo enfocar mi actividad de arte en la fabricación de folletos basados en cuestiones políticas o sociales. Mantengo que el Arte nunca cambiará la sociedad, pero mejor dicho viceversa: una sociedad diferente cambiará su Arte. De este modo, confesando que las ciertas interferencias entre Arte y política pasarán, cuando uno tiene que hacerse serio, él debe hacer la política, no el Arte. Puedo hacer un cartel para una reunión política que está siendo organizada para tratar de solucionar una crisis (aquí añadimos la colaboración de arte a la práctica de una política). Pero si envío una tarjeta postal a una invocación “de la preservación de la naturaleza”, creo que el efecto ecológico será la nada.

En estos tiempos del Postmodernismo, el Arte y la vida han sido combinadas de un modo peculiar: HEDONISMO. La vieja teoría de Fluxus de eliminar las barreras entre arte y vida ha sido aplicada de un modo ligeramente deformado: por protección al consumidor. Transformamos nuestra actividad diaria en el arte: como nos vestimos, como decoramos nuestra casa, como gastamos el ocio … todo es sublimado, transformado en el arte. Compramos el juicio estético de utilización de materia en vez de juicio del uso o juicio de la economía. El código gobierna el comportamiento. Compro una cierta marca de zapatos, joyería, indumentaria, coche y me hago un tipo sereno. La actividad artística debe transformarse en una personalidad cultural vía el uso (la protección al consumidor) de los ciertos productos artísticos, y las ciertas actividades culturales del ocio (que implican la propiedad de artículos específicos de marcas específicas). Hay que practicar la gimnasia Pilates, hay que asistir a ciertos conciertos de la música de exageraciones, hay que definir el estilo de alguien. Esto transforma su vida en el ARTE. O transformando el ARTE en su vida, …lo que usted desea. Lo siento, pero la idea de Arte del Fluxus arte=vida simplemente no sucedió, lo más probable ha sido lo contrario: vida=arte.
Ahora, esperen hasta que aquellos aficionados al jazz en la 5to Av. descubran que la frescura última no son unas vacaciones en la isla de Ibiza o aquellos zapatos por Louis Vuitton, pero tener "un nombre" en la Network: “Yo seré el mayor mago del mundo: Voy a ser un Curador en los ámbitos de la contra-cultura " (ellos refunfuñarán)
¿No temblaran con el placer en la anticipación?
¡(¡Ahyy!, mire la actividad de arte contemporánea transformada en un producto de la protección al consumidor intelectual! ¿Otro efecto secundario de Liberalismo? ¡Nooo, era exactamente la misma cosa desde el levantamiento del burgués!)


JOMO
Septiembre de 2006
Otro texto de Jomo, aportado por Fausto, que por ahí anda su correspondiente enlace y está en inglés. Acá va la traducción y su pongo que es un buen aporte a la charla de café virtual que estamos manteniendo.

Acerca de los PAC (proyectos de arte correo), y algunas cosas más

Mi comparación entre algunas dinámicas de la actividad de redes de dirección de arte correo a través de los PAC y la "McDonalización" va en la línea de lo que se denomina "proceso de racionalización". Yo sigo las consideraciones de George Ritzer, quien acuñó el término "McDonalización".

Ritzer, dice que McDonald's (como empresa) es una manifestación poderosa de los procesos racionales que definen a la sociedad moderna. Si la tarea es hacer hamburguesas o perder peso o cuidar a los enfermos, nos esforzamos por abordarla racionalmente, dividiéndola en pasos repetitivos que se puedan manejar de forma rápida y eficiente. Ritzer advierte que la propagación de tales "sistemas de racionalización" han tenido consecuencias irracionales, no menos importantes, de las cuales es el "desencantamiento del mundo", una situación en la que la racionalidad asume el control, sin dejar espacio para el misterio, cualidades impredecibles que nos hacen humanos.
Este patrón de "proceso racional" ha "contaminado" también el Mail-Art. La dinámica de los proyectos es la muestra más importante de esto, pero puede ser rastreada también en el medio de un negocio. Sí: pero no siempre. No estoy diciendo que Mail-Art es TOTALMENTE incorporado de este virus "."
Un networker obsesionado por la "cantidad" de los contactos, adicto a la realización de rápida producción artística, poco material para alimentar los sobres, que recoge "documentación" de los proyectos, que "debe" (se siente obligado a) participar en la llamada... sí, este es el estereotipo de la "víctima" de la Mc Donalización "de Mail-Art".
Incluidos en este síndrome, no hay tiempo para mucho, las letras profundas, y no hay necesidad de "comunicación personal". El proceso ritual y el intercambio son el todo. Como Padín dice:

"Los contenidos no son importantes, el proceso de comunicación es lo que importa".

La "racionalización" de trabajo era un precedente a los fenómenos macdonaldización. Los fenómenos bien conocidos del fordismo y el taylorismo. Cadena de trabajo y el método científico que define cuatro factores para que el trabajador óptimo: previsibilidad, eficiencia, control y evaluación.
Ver cómo el proceso de Mail-Art es "racionalizado" en el modelo de los "PAC" (proyectos de arte correo):

1-La previsibilidad: el proceso no se esconde "sorpresas" o "accidentes" todos aceptaron, a cambio de documentación (feedback predecible, libre de juicio o evaluación). Ningún desafío. Estamos en efecto ese "desafío" en el uno-a-uno: el receptor no puede responder si se envía de vuelta, mierda!
2-Eficiencia: Siga las instrucciones acerca de un tema y el formato, el arte es "dirigido" y "sugerido" (la respuesta de someterse a las normas es más fácil que la iniciativa de crear a partir de "cero").
3-Control: Más modelos y menos individualismo. Deja que la tecnología tome el mandamiento: Lea las instrucciones, hacer una contribución, presentarse a los parámetros de servicio postal, pago de tasas, esperar la documentación, archivo. Resto. (la censura: tu trabajo no serán expuestas si el contenido es político, sexual, ofensivo ..., sólo será mostrado ", previa petición:" nunca).
4-Evaluación: Más es mejor. Más respuestas es igual a la "calidad". La calidad es la cantidad. (Esta es la evaluación tanto de los " Agitadores Culturales" y el Networker, el primero quiere muchas contribuciones, y el segundo considera más importante un proyecto con una lista de varios cientos).

Sí, esto último está infectando todos los poros de nuestra sociedad del capitalismo salvaje. "Más que el dinero", "más por su tiempo ..." lo aplicamos a lo que tiene sentido y su contrario. En el arte correo, la obsesión de muchos más contactos es la obsesión de muchas más respuestas (feedback). Por lo tanto, la necesidad de participar en cada proyecto, para mantener muchos contactos. El deseo de "comunicación profunda" es la excepción a la regla. Y, además, debemos preguntarnos si hay alguna necesidad de profundizar en la comunicación (tal vez en realidad no tienen nada más que decirle a los otros!).
Lo que quiero decir es: todos estos esfuerzos para lograr la "eficiencia" producir lo contrario: no hay verdadera comunicación, el arte superficial, la dispersión ...
Pero, de nuevo, cuando Padín trata de justificar el argumento que dice que el arte correo carece de "valor artístico", se cae en la trampa de creer que esta primera declaración y la aplicación de "pensamiento racional" para el siguiente razonamiento, que persigue:

a) El arte es malo (sin importancia)
b) Entonces lo que queda a considerar, es el proceso?
c) Por lo tanto: lo importante es la comunicación por sí mismo.

Como el mensaje es el arte y el arte es malo, entonces el mensaje es malo, entonces, el énfasis debe estar puesto en el proceso de comunicación solamente.
Bueno, yo ya le dije: no estoy de acuerdo. En primer lugar, la primera premisa es falsa: el arte no es malo. Por supuesto, al igual que en el mundo del arte comercial establecido: hay mucho más de "mal arte" que de "buen arte". Así que, sí: hay "buen arte" en el Mail-Art. Segundo: la comunicación es a raíz de una proporción similar: hay escasa "buena comunicación" o "comunicación profunda". Al igual que en la producción artística, que no exige esfuerzo, el talento, la perseverancia, el tiempo ... y en la "buena comunicación" el contenido son cruciales. No estoy criticando el proceso de comunicación, o el arte. Lo que yo critico es la "no comunicación" (vacío, superficial) y el "mal arte" (hecho rápido, de imitación, sub-imaginativo). "Cantidad" lleva a la calidad general "malo", en la misma medida en que conduce a las muestras más singulares de la "calidad". En el arte correo, el arte es importante, en el Mail-Art, el proceso de comunicación y su contenido son importantes . Cuando estos dos no se producen, entonces todo es estéril.

Anthony Giddens, en el tratamiento de la cuestión de la "globalización", señala que la sociedad global (producido por la revolución del sistema de comunicación y las redes) lleva consigo "adicciones modernas" hábitos compulsivos que tratan de luchar contra la ansiedad para hacer frente a la futuro. Una muy incierto "futuro" si hemos de creer la tesis de la Post-modernidad.
El consumismo de entretenimiento, el consumo de arte ... Sí, DIY (Do It Yourself /Hágalo usted mismo)/ contracultura / Mail-Art se encuentran en el lado opuesto: a su vez de consumidor pasivo a productor activo. Duchamp fue un artista underground desde hace décadas, cuando todo el mundo pensaba que había abandonado el arte para siempre. Fue docente y fue asesor de ricos para cómo invertir en Arte Contemporáneo. Él estaba trabajando, en secreto, en algunos proyectos artísticos. Poco a poco, en silencio. Pronosticó la cultura underground emergente de finales de los años 50, el auge de una contra-cultura en los años 60 y años 70, tenía en mente un artista del futuro encubierto, bajo tierra. Creo que esto fue la línea de pensamiento de una sociedad futura en la que cada individuo sería un artista, como parte de su intelectualidad, el crecimiento emocional, hedonista, como parte de su realización como ser humano.

El arte es necesario. Todavía no sé exactamente para qué. Me gustaría pensar que llena el vacío de "conocimiento previo a la racionalización." Esa es una intuición. Me gustaría creer que el arte nos hace evolucionar, mejorar. La práctica me dice lo contrario: primero crece, entonces el arte se hace ... mejor. El arte parece ser el resultado, no el punto de partida. Pero tal vez es el proceso de creación, la lucha, lo que en los trenes y el espíritu, de manera imperceptible, nos hace crecer. Tal vez lo que crece, que mejora, no es el autor, pero si su audiencia (la sociedad). A menudo, creo que esos cabrones con suerte que ganar mucho dinero con él (con su arte) son los únicos que saben la verdad. Y la verdad es ... que el dinero manda y todo cambia. Con dinero en abundancia todo tiene sentido. Incluso el "Arte".

Las redes son una característica de la sociedad posmoderna. Redes privadas y sistemas de comunicación (TV e Internet) que hacen una fuerte influencia sobre los "bienes simbólicos" (en su naturaleza y en la rapidez con que lleguen a la audiencia). Sí, básicamente, los "bienes simbólicos" son arte y el conocimiento (información: datos). Creo que Mail-Art fue un pionero de fenómenos de lo que, más tarde, tenía que ser más amplio gracias a las nuevas tecnologías: la formación de una "comunidad virtual". La "Red Eterna " fue creciendo y formando una de las primeras " comunidades virtuales" años antes de Internet, el sistema informático y tv-mundial era accesible a la población. Mail-Art ha seguido, se cultivó, se expandió ... ahora está siendo complementado (más cuestionado) por Internet.

Mike Featherstone dice que otra característica de estos tiempos Post modernos es la anestesia de la vida cotidiana y el aumento de los fenómenos culturales híbridos ("intermedia", como acuñó Higgins). Con el Fluxus, fue eliminada la barrera entre la vida y el arte. No estoy tan seguro de esto, sin embargo. Creo que la teoría ha sido muy exitosa (aceptada por los teóricos, pero que su aplicación a la realidad hace que los resultados sean irregulares). Continuamente testigo del Fluxus, las obras se están transformando en reliquias de los museos (que debe ser entendido como una traición total a los artistas y las teorías de Fluxus).
Sólo asistí a un espectáculo sobre Georges Brecht, en el museo de arte moderno de Barcelona. Había, como la documentación, algunas cartas expuestas. Recuerdo un sobre pequeño (Higgins / Ray Johnson). Los artefactos esperaban una interacción (juego) de los visitantes: esta fue totalmente prohibida. Era una práctica para matar y rellenar el "Fluxus".
Un proceso similar se ha dado en los siguientes acontecimientos: a los artistas les pagan las instituciones que los producen, por lo que la idea de que una "acción" no puede ser comercializado como un arte-objeto resultó ser falsa. El resultado final de todo esto parece estar más cerca de una banalización de la inmaterilaidad de obras específicas, que a cualquier otra cosa.
Ahora, probablemente debería mencionar sobre el situacionismo y "el arte como un juego." No es el juego como una experiencia estética, sino como una manera de mandar sobre la propia existencia. Es el happening en el que participamos, incluso aquellos que nunca prestaron atención al arte moderno: estamos haciendo de la experiencia de nuestra vida cotidiana un happening. Pero, básicamente, el juego es de "consumismo". Los fines de semana en las discotecas y los parques temáticos, la adquisición de marcas específicas de ropa y artefactos personales (gafas de sol, ipod´s, música MP3, telefonía móvil ...). Viajamos rápido a un estado de súper hedonismo. El fin de la diferencia entre lo real y lo que es estética: Marcuse.
De nuevo a Beuys: tornó la práctica del arte al activismo político. Su objetivo era que la vida (que se convierte en arte) no estaba (ya) bajo el dominio de la política. En cambio, creo que terminó la práctica de la política y el abandono de arte. La política seguirá viva dominando en la sociedad. El Arte seguirá siendo una "sublimación de la vida." Pero no es igual a la vida. A pesar de la anestesia de "la vida", un producto más exclusivo será creado: le llaman "Super-Duper-proceso de anestesia" que será más exclusivo, caro, y que será la frescura final.
O bien, mencionar acerca de Vostell: toda forma de vida es una forma de arte. Así, la creación de modelos de arte, definir los modelos de vida es (será) la tarea del artista. Una vez más, parece lógico que las teorías no se aplican a la vida real.
Vittore Baroni dice, contra todo pronóstico, que este sueño de lograr "vida = arte" ha sido conquistado:

"Todas las teorías acerca de la vertiginosa integración del arte y la vida que se han propuesto hasta la saciedad desde la vanguardias históricas de principios del siglo 20, pero se mantuvieron en la mayoría de los casos a un nivel puramente especulativo, por fin y simplemente se pueden poner en práctica todos los días" . (por mail-art)

"Arte" huele a elitismo burgués, del ego inflado, del individualismo romántico, de las transacciones monetarias, de las bóvedas del museo graves y polvoriento - todos en completo desacuerdo con el colectivista, humilde, juguetón y una falta de respeto de la naturaleza del intercambio de correspondencia. Networkers todavía puede llamarse a sí mismos " artistas (correo) ", pero este nombre es más a menudo (más o menos inconscientemente) una broma, una provocación o una simplificación práctica. Clavado en una pared, una postal es sólo una mariposa muerta.


El Networker es una nueva clase de operador cultural que se desarrolló en la segunda mitad del siglo 20, empleando herramientas específicas (no sólo el correo, también el fax, vídeo, Internet, teléfonos celulares, etc) y con su propias estrategias distintivas de intervención: una especie de "animador cultural", una meta-autor que crea el contexto para la expresión de "obras" no tradicionales y colectivas, un collages de medios de comunicación, el reciclado de la brillante forma de mensajes de los medios de comunicación y convertirlos en parodias significativa, que transmite a través de una estructura autoportante, de dos maneras. La saturación de embotamiento de los sentidos inducidos por la cultura corporativa de "entretenimiento" se burla y se reduce a una escala más humana: la verticalidad y el bombo se sustituyen por la horizontalidad y la complicidad, la fruición pasiva se convierte en una interacción activa.

Sí, el reto es (sería) para producir un arte no elitista. Recuerdan lo que dije sobre la eliminación de la "originalidad" y apuestas de la "edición"?
Baroni, parece apostar a favor de la abolición de "arte" y saltar en un sustitutivo: "expresión colectiva", "parodia significativa".
Según su tesis, "el individualismo" parece ser un problema. Bueno, creo que es un santuario del anarquismo, un lugar seguro para la creatividad. Incluso le llaman el objetivo final del ser humano: llegar a la completa conciencia individual. ¿Saben que un antónimo del concepto es "conformidad"?
Fred Vermorel dijo que "la cultura es la inversión de la vida", que "los productos comerciales son las drogas para la población." Eso último me recuerda a Karl Marx: "la religión es el opio del pueblo". Sí, somos (más que nunca) seres dominados por el fetichismo "de las mercancías" (Marx), por la cultura del consumismo.
La idea de Baroni de un "meta-autor que crea el contexto para la expresión colectiva" se parece bastante a la idea de Beuys. Beuys lo llamó "Chaman". Bueno, la "interactividad" es una tendencia en el entretenimiento. "Arte Interactivo" sería sólo una muestra de la igualdad de añadir a la tendencia establecida.
Dice Baroni para postular:

"La creatividad en el arte postal es la expresión del pensamiento colectivo"

Bueno, eso podría decirse de cualquier objeto único de arte convencional, lo que significa que cada objeto es el producto de siglos de cultura humana, de la tradición, de un proceso educativo.
Pero, en este punto, citemos Anthony Giddens:

"La tradición está siendo sustituida por hábitos compulsivos". " En el pasado la tradición de la comunidad se mantenía a través de órdenes que compartían creencias y sentimientos. En la actualidad, las normas de hábito compulsivo del presente son como un método para combatir la ansiedad de enfrentar el futuro próximo".

La tradición es una fuente de identidad. En nuestra posmodernidad, creemos que la tradición ha sido terminada. La patología de la "sociedad global", de su "cultura global" es esta terrible ansiedad ante la idea del futuro. Un presente a-histórico y un futuro a-histórico. Aquí es donde sustituimos la "tradición" por los hábitos compulsivos.
No, no estoy diciendo que el arte correo se está convirtiendo en uno de estos hábitos compulsivos. Pero Baroni ha descrito (con alegría) algunos parámetros que estan peligrosamente cerca de una práctica de enfermos:

"No es fácil explicar la fiebre del arte postal a alguien que nunca ha sido infectado. Si usted es un artista correo radical, el hábito se manifiesta desde la mañana temprano, cuando te despiertas y aguardas el cartero para entregar su dosis diaria de correspondencia. Cuando llega tarde, te pones nervioso, tus manos comienzan a sudar. Repetidamente al comprobar tu buzón vacío, no muy diferente a los que acceden a su correo electrónico 20 veces al día. Y cuando por fin llega el correo, la apertura de cada sobre, en particular los de los contactos tenidos en gran estima, desencadena una descarga de adrenalina. Esta sensación es altamente adictiva, a pesar de que puede llegar a ser hiriente y cada vez más selectiva hacia las fotocopias baratas de arte correo basura. Su metabolismo se sincroniza con el calendario de entrega, y el viaje casi a diario a la oficina de correos se convierte en un acto de devoción similar a ir a la iglesia.
¡Dios! Hermanos, permítanme decirles algo: que yo, he tenido alguna experiencia similar! En este punto, sí: usted me puede considerar un enfermo como cualquier otro. Después de responder con 15 "confirmaciones" a Baroni por invitarme a "Arte Postale!", Sólo puedo ser llamado "obsesivo compulsivo" Cierto, cierto. Es sólo que me queda un destello de razonamiento y quiero seguir fuerte en mi individualidad ", en mi "egoísmo".

Braudillard dijo que son sólo "consumidores de ilusiones." El capitalismo nos está vendiendo un "estilo de vida", una fantasía, una ilusión. Debord dijo que ya en 1967:

"El objetivo principal del capitalismo es que identifiquemos" bondad "con satisfacción y productos básicos".

Debord consideró que estos dos términos como obscenos: la cultura y el trabajo.
Ahora Baroni considera que los términos "arte" y "artista" son también OBSCENOS:

"" Arte "huele a elitismo burgués, de ego inflado, del individualismo romántico, de las transacciones monetarias, de las bóvedas del museo graves y polvorienta".

Estoy de acuerdo con Baroni y Debord, si consideramos "arte" a los fenómenos elitistas de la vanguardia, del "arte moderno" típico de los siglos XX y XXI. El arte popular o artesanal sigue siendo bajo en los precios y accesible a la mayoría de los miembros de la sociedad, es diferente, ¿no? Sí, debemos terminar con el arte "para los snobs" y con el "trabajo". Me temo que el segundo objetivo llevará unos cuantos siglos. "Cultura" no me parece obsceno. Creo que es inevitable que la humanidad siempre permanezca dentro de "los sistemas sociales." Bueno, Debord acaba de decir que su objetivo era convertir la vida en el "arte", la superación de la dicotomía vida / cultura.

-Fin -

JOMO noviembre '06.
querido juan angel eres un hacha con las traduciones espero que anime la charla del cafe virtual
esta es la direccion de joan si quieres ponerte en contacto con el joanpuig59@hotmail.com
te envio tambien el articulo de clemente en escaner si es que puede estimular la entrada de mas gente en el debate
http://www.escaner.cl/escaner27/acorreo.html
http://www.escaner.cl/escaner28/acorreo.html
abrazos
fausto
Prosiguiendo con lo tirar ideas arriva de la mesa, agrego unas palabras de Graciela Gutiérrez Marx respecto a lo dicho a la fecha:

"Me he dado una corta vuelta por el foro y me parece que lo que tu dices, más que lo que dice Fausto Grossi, es mucho más coherente con el espíritu (histórico) de la tendencia. No es poca cosa lo que se está discutiendo, pero va más allá todavía de lo que están planteando. Claro que hay que adaptarse a los nuevos soportes y también a las nuevas modalidades, pero si hay algo que creo que puedo aportar es que la línea ética que mantuvimos, puso el acento en el conocimiento y en la riqueza de la diversidad y no en la información."

Y a continuación agrego un texo de su autoría, una síntesis de un texto leído en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina en el año de 1984, aparecido en la publicación " Hoje - Hoja - Hoy" en el 2003. Si bien escapa a la línea propuesta en este debate, atañe a cuestiones básicas no tan alejadas a la idea planteada: identidad, principios e ideologías. Pasen y lean.

POR UN ARTE DE BASE SIN ARTISTAS

Esta consigna polémica, para la que no he hallado solución, no es otra cosa que un GESTO con el que quiero inaugurar, una reflexión crítica sobre la especial situación del creador sur y centroamericano.
Solamente (…) puedo hablar de una NECESIDAD sobre la que entiendo (…) debemos trabajar urgentemente, antes que el espacio político, ganado a favor de la EXPRESIÓN, vuelva a cerrarse (…) en pueblos enteros, que vienen sobreviviendo a la depredación social, económica y cultural, ejercida por los superpoderes, con sus armas visibles e invisibles.
Digo, con Bruno Talpo – un compañero italiano del ARTECORREO –, que la mejor obra del arte latinoamericano, es la obra de la SUPERVIVENCIA, como si nuestro hombre/mujer, ya no importa si artista, pero seguramente SER HUMANO, tratara de consignar el mensaje final, VITAL.
Podríamos hablar de un ARTE como NUEVO PROYECTO de HOMBRE y de VIDA.
Vivir, estar en contacto con la vida, crear vida y transformar la realidad, es TODO mucho más importante, que dar forma a nuevos o viejos objetos de arte… “Vivir, es decir, mantenerse con vida se ha convertido en todo un arte” – ha dicho Bertold Brecht - … “¿A quién pueden quedarle ganas de pensar cómo mantener con vida el arte? Hasta la frase que acabo de pronunciar me parece cínica, en las actuales circunstancias”…
Tal vez nuestra ESPERANZA, nuestra particular esperanza, se alimenta de un LATIDO, casi ciego (…) que sentimos se está gestando aquí y en otros lugares del planeta, donde en lugar de levantar monumentos de nobles materiales o universidades sobre- especializadas, estamos condenados a luchar, en colectivo, por la igualdad de derechos, para todos los hombres y mujeres que pueblan esta tierra.
El acto creativo es necesariamente un diálogo, una conversación comunitaria gestada en la base… un nacimiento espontáneo, muchas veces doloroso y GESTUAL …como (…) las SILUETAS DE VIDA que señalan la ausencia-presente de los desaparecidos, o el rugido de una manifestación popular que manifiesta lo íntimamente vivido…
Pero también la creación está presente en la manipulación de las herramientas sencillas, manejadas por manos inocentes. Eso pasa (…) en los rincones de nuestro subdesarrollo.
Habrá que rescatar la poesía doméstica y manual del hombre y la mujer que todavía no han sido domesticados por la tecnología. La mujer que amasa con sus manos, cose con una simple aguja o lava sobre una tabla con su pan de jabón. Eso es también ecología…
(…) Ahora aquí parece soplar un aire nuevo, como una necesidad dormida que empezó a berrear. Habrá que aprender a vivir. ¡QUEREMOS VIVIR! (…) y producir nuevas formas, estrategias y lenguajes, que amplíen los horizontes de conciencia poética en la RESISTENCIA (…)
El artista de hoy se ofrecerá como programador de un proyecto ( al decir de Neide de Sa) que será construido poéticamente desde la heterogeneidad del público entendido como co-autor, es decir realizador de y con los demás.(…)
El amor no es obediente sino eminentemente subversivo, nunca se adapta y menos se esclaviza. Es eterno movimiento y cambio, como la poesía. No se consume, porque todas sus formas se resuelven en creación. Por todo esto el arte es a un tiempo: amor, forma de conocimiento y transformación de la realidad (…) Así también, la función poética es un acto vital manifestado en rito, juego, celebración, concepto, extensión de la conciencia y libertad.
Estamos creando una obra colectiva: una reunión de ofrendas, como propuesta abierta, para la práctica de la MODESTIA VOLUNTARIA en común-unión. Para que así suceda, habrá de haber CON - FUSIÓN de identidades, medios y lenguajes, intimidad de relaciones y pasión por la diversidad.
Hay muchos caminos por trazar y recorrer (…) en las regiones más expoliadas del planeta, ésas o éstas que gozan del progreso que implica la ausencia de PROGRESO. (Iván Illich)
No nos dejamos convencer por la idea que prescribe que de todos los hombres y mujeres, POETAS nacen unos pocos. Son los sistemas de poder los que se apoderan y oprimen las miríadas de posibles poéticas que hacen al ejercicio horizontal del derecho a la expresión. (…) Pero cuando los pobres del mundo alcen su voz en vuelo y la hagan valer… no habrá armas posibles que puedan silenciar su palabra, porque serán sus cuerpos con los nuestros, las obras, encarnadas como concepto abierto para la libertad

¡HASTA LA VICTORIA DE LA POESÍA…SIEMPRE!!!!!



GRACIELA G GUTIÉRREZ MARX
Y para no dejar de incluir directamente el otro aporte de Fausto, incluímos el último texto por el mencionado. Una ponencia presentada al Congreso Descentralizado del "Network" por Clemente Padín, aparecida en Escaner Cultural, en abril del 2000.

EL NETWORK Y EL ROL DEL ARTISTA (Antes y después de Lyotard)


ANTES

El "network" es el arte alternativo que pone el acento en la comunicación. La comunicación es su mensaje. El "network" enfatiza el arte en cuanto producto de comunicación, fruto del trabajo humano (el "work") y en cuanto trama de relaciones entre los comunicadores, unidos en la red, el circuito que les permite la interconexión (el "net"). A la manera de una red de computadoras, sin central única, en la cual cada "networker" (artista en la red) actúa como una centralita de reciclamiento y creación de comunicación.
No se trata de la utilización de la computadora o de otra forma de reproducción o producción tecnológica de información, a la manera de un pincel o grafo, sino de la reproducción de procesos de ordenación, almacenamiento, reciclaje y creación de información: un circuito, una red de "networkers" explorando y creando en los nuevos medios que la industria de la comunicación pone en sus manos, el facsimil, el telediscado, el video, el laser, el holograma, los "stickers", el "audio dubbing", la computadora, etc., incluyendo los servicios postales, instrumento de interrelación ("Mail Art" o Arte Correo).
Pero los nuevos medios, al igual que las herramientas y las máquinas, no producen por sí solas. No producen información estética (o productos y mercancías según el simil) sino está allí la mano y la mente del hombre, el "networker". La comunicación no es un ente, es necesario producirla y distribuirla para su concreción, es decir, su consumo y, por ende, su legitimización en cuanto producto. En tanto no se consuma y no genere "feed back" o retroalimentación (o respuesta) no hay comunicación. En otras palabras, el "work" sólo puede existir en la "net".
De allí surge la importancia de las vías de acceso y salida de la información, es decir, la dirección del artista: el "in-put" o el direccionario o directorio y el "out-put", que permite la existencia de la red ("La dirección postal es el arte", según la feliz expresión de Carlo Pittore). En tanto medio, el "networking" es determinantemente neutro y no impone mayormente ideología (aunque la trasmite, no sólo a través del mensaje sino, también, en tanto medio). Esto es así porque el énfasis está puesto en la comunicación. La opción semántica o la interpretación del sentido queda librada a la receptividad del otro comunicante. Su funcionalidad estética es su competencia para comunicar , sin trabas. Al no existir la imposición ideológica explícita, ni el dictac cultural impuesto por ningún poder, tampoco existe "central única" o "cabeza dirigente", puesto que cada "networker" es un comunicante y no un imponedor de normas (aunque nada, claro está, le impida difundir sus ideas). Por lo mismo se hace imposible imponer valoraciones de ningún tipo: feo/lindo, artístico/no-artístico, etc., a cargo de alguna autoridad o poder, ya fuere política o cultural porque lo que interesa no es la excelsitud de los productos artísticos hechos en consonancia con el canon impuesto y aceptado por el sistema sino su funcionalidad comunicativa. La calidad, sigue siendo el criterio decisivo, al decir de Brecht, pero no como marca externa impuesta por el gusto o afán fruitivo de un sistema que necesita de las obras de arte para su legitimización, sino como elemento estructural que aumente las posibilidades comunicativas.
Los avances en cualquier campo del conocimiento humano, aumentan el contenido de conocimientos y técnicas del repertorio de la humanidad y obligan a cada área del saber y del hacer, a recomponer sus corpus a la luz de los nuevos acontecimientos (por ello es tan difícil suponer que el arte pueda aislarse de los demás sistemas). A nivel artístico los ejemplos abundan: los descubrimientos de Freud hicieron posible, entre otras cosas, al surrealismo; la descomposición de la luz que practicaron los impresionistas en sus cuadros prefiguraron la concepción científica de ese elemento; se considera que la invención de la fotografía liquidó al naturalismo y al realismo, etc. El "network" no escapa a esta regla y es, por ello, hijo de su tiempo, fruto del desarrollo post-industrial y nace de la práctica humana en respuesta genuina a las demandas simbólicas de esta época, en estas especialísimas circunstancias de comienzo de siglo, en esta aldea global, electrónica, sin fronteras y sin límites.
Conviene subrayar que la respuesta del arte a las exigencias de esta hora, hoy, en todo el mundo, tuvo su origen en países excéntricos al primer mundo o superdesarrollado. Géza Perneczky, en su libro "A Hálo" (Ed. Konyvklado, Budapest, Hungría), sostiene que:
"La finalidad del "network" no fue establecer un sistema de contactos a través del servicio postal (como una mirada superficial pudiera sugerirlo) sino crear una cadena de comunicación homogénea en la cual todos los componentes son iguales y se eximen de las reglas del mercado y también de la tradicional dicotomía "artista/público". Teniendo esto en mente, Ray Johnson de Nueva York (quien fue el "creador" del arte correo) puede ser considerado el precursor del "network" sólo con reservas. Su actividad pudiera ser tomada como un ejemplo del arte conceptual puesto en práctica y, también, como ejemplo de la inventiva del artista individual. El "network" que desde entonces se ha convertido en una institución internacional, ha tenido sus orígenes primariamente en países alejados, en donde las grandes distancias, la carencia de contactos sociales y la opresión política (en Europa del Este y algunos países de América Latina) han forzado a los artistas a superar los canales oficiales de la vida pública y establecer contactos alternativos. Consecuentemente el "network" comenzó a expandirse, hacia 1972, a través de la casi simultánea aparición del "Image Bank" en Canadá, la revista "File" y otras experiencias pioneras con direccionarios internacionales que involucraban a la Galería "Polish Foksal", un par de artistas checos y Clemente Padín de Uruguay. Los periódicos y publicaciones privadas que oficiaron de parteras del "network" ("File" de Canadá, la "American Reader" y "Mail Order Art", la polaca "Net", el "Ovum" de Padín, etc.), difundieron, en diferentes grados, los motivos que enfatizan la necesidad de mayores contactos sociales y no de difusión comercial."
A más de 20 años de su nacimiento, el "network" (el eterno "network" de Robert Filliou, el modelo utópico de la perpetua expansión de la comunicación a toda la humanidad), no ha perdido impulso, pese a que el sistema le ha tendido zancadillas todo el tiempo, desde el vano intento por detener la información reprimiendo y encarcelando a los "networkers" al no menos imposible expediente de la censura. No sólo fetichizando el "networking" para satisfacer sus necesidades ideológicas a los efectos de crear un mundo ideal, sin contradicciones, sepultando bajo un manto de signos banalizados la realidad injusta e inhumana que padece la gran mayoría de la humanidad sino, también, tratando de desmontar su índole anticomercial y opuesto al consumismo, a través de la compra de obras y archivos o a través de su incorporación al canon artebellístico y, consecuentemente, su aceptación en Bienales, revistas y galerías oficiales y departamentos de arte de toda Universidad que se precie.
Que esto sea sí nos confirma el carácter material del "network" en tanto producto de comunicación. Con las características propias de cualquier producto: por un lado parte inseparable de la producción social generada en la trama de relaciones del autor con sus semejantes y con los medios concretos de los que se vale para crearla y, por otro, se constituye en un auxiliar de esa misma producciónb al favorecer o dificultar sus procesos referidos al intercambio de procedimientos e ideas entre los miembros de una comunidad, incluyendo, en nuestro caso, el "network", tornándose en factor importante de esa misma producción. En cuanto producto de comunicación trasmite la obra, el objeto artístico. En cuanto producto auxiliar trasmite el carácter de las relaciones de producción en las cuales vive el "networker", incluyendo los antagonismos y las contradicciones que presentan esas relaciones asumiendo, así, el carácter de ideología.
El "networker", al reflejar las relaciones que le dan origen en tanto producto de comunicación, no puede dejar de reproducir ideológicamente esa misma realidad,. No sólo social o política, sino total. Es por ello que es tan difícil descontextualizar al arte de las demás áreas del hacer humano. Tanto el sentido social como el político son consustanciales al arte. El arte se revela como forma sublimada de la conciencia social y, como tal, instrumento de conocimiento, cuya función es auxiliar con su aprobación o desaprobación a esa misma sociedad, pudiendo convertirse, de acuerdo a las circunstancias, en instrumento de cambio y transformación o de consolidación y preservación.
Como consecuencia de aquella recuperación ideológica que los mecanismos de control cultural ejercen en las sociedades a favor del sistema hegemónico, no es extraño que, en algunos lugares, en lo que atañe a la producción artística que debiera reflejar en su totalidad la especificidad de lo humano, el "network" esté distorsionado al punto que sólo se puede hablar de él a través de un discurso "autónomo" o "a-histórico", fuera de las leyes falibles de lo humano. O, como ocurre en otros casos, se pretende marginalizar al "network", alienándolo de la realidad social que, en última instancia, lo genera.
Frente a estas tendencias es necesario recuperar no sólo la especificidad artística del "networking" sino, también, preservar su eficacia comunicacional, evitando caer en las redes del sentido común, de lo ya vigente o lo ya dado ideológicamente como arte.
Sabemos que es imposible que el "network" sea solamente un reflejo de las condicionantes sociales o políticas o económicas de la sociedad únicamente. También sabemos que es imposible reducir lo artístico a lo político o social o viceversa, por más interrelacionadas que estén esos campos de la actividad humana. Por estas razones el rol del "networker" dependerá de su peculiar relación con aquellas áreas y lo que su conciencia artística le dicte como ajustado al sentido que ha elegido para su existencia.

DESPUÉS

En tanto el "network" es un subsistema del sistema "arte" es natural que intervenga, aunque no lo quiera, de los sucesos del mundo y, a la vez, que sea intervenido por los demás sistemas y por las ideologías de nuestra época. También es sabido que cualquier cambio o alteración en cualquiera de los sistemas altera y transforma a los demás, incluyendo al sistema global, claro está.

En esta disyuntiva nace, sin duda, la situación de crisis del artista moderno que le obliga a replantear y redefinir su rol. Esto significa exponer la legitimidad de su ser, de su existencia, de su "cosidad" (recuerdos a Sartre!), su "yo", en el marco del conflicto provocado por el vaciamiento de los pilares, sobre todo, racionalistas, que sostenían nuestro mundo: la idea de progreso indefinido, el discurso globalizador que lo explicaba todo, la confianza ciega en la ciencia y la técnica, etc., se cuestiona, nada menos, que la universalidad de la razón y la historia.
La zona de seguridad en la que nos hemos movido (la "zona de arte") se evapora, vacilan las ideas, los grandes "relatos" y concepciones del mundo, las utopías, ya no hay respuestas seguras: el error es consubstancial a la verdad. La linealidad del tiempo, en progreso y sucesivo y la profundidad del espacio, bases de la modernidad, parámetros de la ubicuidad, entran en crisis irreversible. Investigar las causas socio-económicas de esta situación nos llevaría muy lejos del tema propuesto. Según F. Jameson, el posmodernismo (tal el nombre del nuevo "malestar en la cultura") correlaciona "la aparición de nuevos rasgos formales en la cultura con la emergencia de un nuevo tipo de vida social y un nuevo orden económico" correspondiendo a la "sociedad de los medios de comunicación o del espectáculo o del capitalismo multinacional". Esta emergencia se traduce en la aparición permanente de medios y en el constante desarrollo y aplicaciones técnico-científicas.
El hombre, entre otras cosas, intentará controlar estas continuas transformaciones a través del "nombrar" cada instancia a partir de aquellos descubrimientos. Así, p.e., vivimos una "era espacial", "atómica", "cibernética", etc. A nivel de nuestra práctica artística tenemos desde el "mail art" o "arte correo", el "correspondance art", el "stamp art", el "rubberstamp", el "Neoism", el "Plagiarism", el "art strike" hasta el actual "network". Pero, en razón de que los cambios son constantes y como cada nombre controla sólo una innovación, el recurso entra, también, en crisis y pronto nos rodea el vacía semántico y la confusión subsecuente.
Al derrumbarse la temporalidad, los arraigos, los sentidos de pertenencia y los proyectos utópicos aparece el desencanto y la indiferencia como manifestaciones evidentes por la pérdida de identidad, Aquel "yo" autocentrado en inconmovibles idearios se tambalea y cae en el pluralismo posmoderno. Si todo es arte, nada es arte. El artista modernista sostenido por el robusto sistema de las "Bellas Artes" también vacila y cae en el relativismo y ecleticismo artístico: no es que desaparezcan los géneros, cada forma es un género. Para explicar lo universal ahora hay que apelar a lo peculiar, sin descartar que el error o la nota fuera de contexto o la imagen inconciliable con el tema forman parte indisoluble de su expresión.

Así el arte llamado "político", contestatario y transgresor de normas "ya establecidas" (y, por ello, vanguardista) que responde a proyectos de futuro y basado en la autorrealización del "yo", de estirpe modernista por definición, entra en crisis ya que, la constante novedad que altera los canales y códigos, le hace perder su poder de crítica, cayendo en el conformismo y deviniendo "stablishment". Al desaparecer el vanguardismo, cualquier corriente estética, tanto del pasado como del presente, se validan existencialmente. Las diferencias se anulan y todo cae en la co-existencia, en el "vale todo", concluyendo en lo que Lipovetsky ha llamado "lógica del vacío", en donde el mensaje en sí mismo vale más que lo que trasmite. La pre-eminencia de los medios se hace, entonces, para cualquier sensibilidad modernista, intolerable y el "cambio de paradigma" como le llama Kuhn, se padece como drama definitivo y terminal.

En tanto latinoamericanos, nacidos en países tangenciales y dependientes, en lo que apenas ha anclado el modernismo, expuestos a todas las modas que nos llegan del mundo desarrollado, nos vemos constantemente asediados por la aparición de tendencias que, como ya vimos, pretenden adecuar, en los países centrales, el arte a los nuevos descubrimientos y avances técnico-científicos, con el agravante de que, apenas las asumimos, ya aparecen nuevas propuestas que hacen risibles y perimidos nuestros ultimísimos productos. No podemos competir en donde los nuevos productos exhiben sus extraordinarias posibilidades de comunicación, inalcanzables para nosotros. Ni tampoco cambiar su lógica de consumo, apenas adaptar sus normas o reglas de aquel uso a nuestras peculiaridades. Peculiaridades que pasan por la violenta realidad que asola Latinoamérica, la "Pobre", corroída por constantes y/o permanentes crisis económicas y políticas, con abultadísimas deudas externas con organismos financieros internacionales, con un nivel de "pobreza crítica" que hace que millones y millones de personas no tengan de qué vivir ni dónde morir.
También, apenas, podemos incidir o ampliar las propuestas artísticas originales actuando sobre el carácter auxiliar del producto, allí en donde la obra exhibe sus contradicciones nacidas de la índole, siempre conflictivas, de las relaciones de producción, en las que fue creada. Un solo ejemplo paradigmático: del ideal "El arte es la definición del arte" del primer conceptualismo (Joseph Kosuth), nacido en los países metropolitanos al realista "Arte es lo que niega radicalmente este modo de vida y dice: hagamos algo por cambiarla" de los artistas de "Tucumán Arde", de un país dependiente como la Argentina.
Pero no todo es negativo en el ideario posmodernista: la fragmentación de valores que promueve coincide con la apreciación de que el valor de las obras y de las corrientes artísticas dependen de su funcionalidad social. Es decir, no hay obra "bellas" o "feas" sino adecuadas a la transmisión de sus mensajes, quedando en manos del fruidor la concreción del valor de la obra de acuerdo a su "banco de datos", es decir, de acuerdo a su repertorio de vivencias y conocimiento personales. La "diversidad posmodernista" nos lleva de la mano a la ruptura de cualquier forma de exclusivismo institucional y expuso al "network" a las incidencias del entorno social y a las perspectivas siempre novedosas que nos brindando las restantes disciplinas humanas. También hay que destacar la desjerarquización de las culturas: ni "altas" o "bajas" sino culturas a secas, igualmente respetables todas ellas, en cuanto tales. Asimismo, tal vez, el énfasis en el medio en detrimento del contenido tenga su expresión en el estímulo del pensamiento y no en la imposición de conocimientos exclusivamente. Idem, el dejar en manos del espectador la concreción definitiva de la obra, consecuencia extrema del desconstruccionismo derridiano, ya que lo que importa es la elevación del nivel de la conciencia del fruidor frente al posible conocimiento de la realidad en que vive (siempre tan difícil de caracterizar conceptualmente). Algunos sostienen que el posmodernismo es la "cultura del comentario" en el sentido de la multiplicidad de ensayos y comunicaciones escritas que responden a la "simultaneidad de lo diverso" que permitiría justificar y conciliar las tesis más opuestas. Pero, recordemos, la verdad nace de las diferencias, de lo diverso. La simultaneidad ha hecho renacer, también, al montaje en tanto medio expresivo que puede reunir, en un particular espacio y/o tiempo, las ideas y realidades más disimiles. Idem la recuperación de lo deshechable, el reciclaje, tan emparentado a la ecología y la preservación de los bienes naturales, etc.

Por último, la afirmación posmodernista de que "la historia ha dejado de existir" no puede dejarnos inmunes a la reflexión. Sin duda, es una afirmación temeraria e incomprensible sino se "lee" con aquella otra que sostiene que sólo es historia lo trasmitido por los "mass media". Es decir, sólo sucede y es historia lo que llega al conocimiento de la masa a través de los medios, sobre todo, la TV pero, también, la radio y la prensa escrita. En otras palabras, el monopolio de la historia le corresponde a sus difusores. Si bien la "historia" no nace del magma electrónico, es de tal manera manipulada y deformada que finalmente se metamorfea en algo muy diferente a los hechos realmente ocurridos aunque sólo así, éstos, podrían inscribirse en el discurso de lo real y acceder al presente histórico. Los medios, entonces, más que transmisores e intermediarios de la historia, son sus productores. Y nosotros sabemos en carne propia la eficacia de los productos de comunicación en tanto difusores de ideología. La ideología que transmitirán será la que legitime el poder estatuido, el cual no en vano es el propietario de aquellos medios.
El "network" no podía estar ajeno a esta situación. A sus obvias limitaciones debidas al canal que determinan el tamaño, peso, alcance y/o demora en la recepción, el costo, etc., y a los diversos canales de los que se vale tales como el servicio postal, el telefax, la telemática, "internet", etc. (que pueden "sumarse" a la obra a través de sus "ruidos" e interferencias propias de su índole tecnológica), hay que agregar las reglas tácitas impuestas por la tradición cultural conceptualista (matriz generosa del arte correo y del "network") con sus marcas anti-consumista y anti-comercial ("money and mail art don´t mix", "el dinero y el arte correo no se mezclan"). Se trata de mantener al arte en el área del uso, en su irrestricta función social y no en el área del cambio, lo que inmediatamente lo volcaría al mercado y a la búsqueda de ganancias o lucro en función mercantil, al margen o no de su función social.
Precisamente, mucha de la fuerza del "network" reside en esas normas por las todos los "networkers" están pagando un alto precio, primero por el costo en dinero de los servicios postales y el acceso a "internet", implícito en la propuesta, irrecuperable y, segundo, porque al excluirse del mercado, peligran quedar fuera del canon artebellístico de su país.
Sin embargo, el esfuerzo vale: señala una oposición tajante al reordenamiento compulsivo que el neoliberalismo económico viene imponiendo a todos, tabla rasa de valores, sentimientos y motivaciones acordes con lo humano. No en vano Eliot nos alertó sobre las consecuencias de perder la capacidad de emocionarnos y no en vano, Faulkner, insistía en que "prevaleciéramos" pese a todo.

La absorción anunciada del "networking" por el sistema, no nos apartará de nuestro propósito pero, previendo ese avatar, no inverosímil a la luz de experiencias pasadas, esta discusión en torno al rol del "networker" no sólo asume carácter ideológico sino que se transforma en mecanismo de composición y recomposición del "network" en vista de aquellos sucesos posibles y, sobre todo, en razón de la indetenible institucionalización, incluyendo el control y optimización de las "nets" en vista de su nueva función. Ni siquiera el "cambio de frente" propuesto por Crackerjack Kid, al intentar desmaterializar el "network" con su propuesta "metanet" (la presencia impresente a través de las ondas espaciales) podría con esta ley de hierro del sistema. Nada le es ajeno y nada se le escapa que no lo ponga a su servicio, incluyendo los sueños.
Si bajo el modernismo el desafío era impedir el holocausto nuclear en una línea ascendente de progreso y bonhomía universal, bajo el posmodernismo el desafío parece ser la tolerancia ante la multiplicidad de enfoques y puntos de vistas como, también, el respeto por las peculiaridades del otro en un clima de pluralismo cultural y étnico y religioso y sexual y social y económico y político y, por último, la satisfacción de las legítimas exigencias de todos a una existencia digna, en un marco de respeto y justicia irrenunciables.
Me tomo el atrevimiento de adjuntar la ponencia original pues la versión expuesta adolece de serias tergiversaciones. Fraternalmente,

EL NETWORK Y EL ROL DEL ARTISTA
Antes y después de Lyotard
Clemente Padín, Montevideo, Uruguay

ANTES

El "network" es el arte alternativo que pone el acento en la comunicación. La comunicación es su mensaje. El "network" enfatiza el arte en cuanto producto de comunicación, fruto del trabajo humano (el "work") y en cuanto trama de relaciones entre los comunicadores, unidos en la red, el circuito que les permite la interconexión (el "net"). A la manera de una red de computadoras, sin central única, en la cual cada "networker" (artista en la red) actúa como una centralita de reciclamiento y creación de comunicación.
No se trata de la utilización de la computadora o de otra forma de reproducción o producción tecnológica de información, a la manera de un pincel o grafo, sino de la reproducción de procesos de ordenación, almacenamiento, reciclaje y creación de información: un circuito, una red de "networkers" explorando y creando en los nuevos medios que la industria de la comunicación pone en sus manos, el facsimil, el telediscado, el video, el laser, el holograma, los "stickers", el "audio dubbing", la computadora, etc., incluyendo los servicios postales, instrumento de interrelación ("Mail Art" o Arte Correo).
Pero los nuevos medios, al igual que las herramientas y las máquinas, no producen por sí solas. No producen información estética (o productos y mercancías según el simil) sino está allí la mano y la mente del hombre, el "networker". La comunicación no es un ente, es necesario producirla y distribuirla para su concreción, es decir, su consumo y, por ende, su legitimización en cuanto producto. En tanto no se consuma y no genere "feed back" o retroalimentación (o respuesta) no hay comunicación. En otras palabras, el "work" sólo puede existir en la "net".
De allí surge la importancia de las vías de acceso y salida de la información, es decir, la dirección del artista: el "in-put" o el direccionario o directorio y el "out-put", que permite la existencia de la red ("La dirección postal es el arte", según la feliz expresión de Carlo Pittore). En tanto medio, el "networking" es determinantemente neutro y no impone mayormente ideología (aunque la trasmite, no sólo a través del mensaje sino, también, en tanto medio). Esto es así porque el énfasis está puesto en la comunicación. La opción semántica o la interpretación del sentido queda librada a la receptividad del otro comunicante. Su funcionalidad estética es su competencia para comunicar , sin trabas. Al no existir la imposición ideológica explícita, ni el dictac cultural impuesto por ningún poder, tampoco existe "central única" o "cabeza dirigente", puesto que cada "networker" es un comunicante y no un imponedor de normas (aunque nada, claro está, le impida difundir sus ideas). Por lo mismo se hace imposible imponer valoraciones de ningún tipo: feo/lindo, artístico/no-artístico, etc., a cargo de alguna autoridad o poder, ya fuere política o cultural porque lo que interesa no es la excelsitud de los productos artísticos hechos en consonancia con el canon impuesto y aceptado por el sistema sino su funcionalidad comunicativa. La calidad, sigue siendo el criterio decisivo, al decir de Brecht, pero no como marca externa impuesta por el gusto o afán fruitivo de un sistema que necesita de las obras de arte para su legitimización, sino como elemento estructural que aumente las posibilidades comunicativas.

Los avances en cualquier campo del conocimiento humano, aumentan el contenido de conocimientos y técnicas del repertorio de la humanidad y obligan a cada área del saber y del hacer, a recomponer sus corpus a la luz de los nuevos acontecimientos (por ello es tan difícil suponer que el arte pueda aislarse de los demás sistemas). A nivel artístico los ejemplos abundan: los descubrimientos de Freud hicieron posible, entre otras cosas, al surrealismo; la descomposición de la luz que practicaron los impresionistas en sus cuadros prefiguraron la concepción científica de ese elemento; se considera que la invención de la fotografía liquidó al naturalismo y al realismo, etc. El "network" no escapa a esta regla y es, por ello, hijo de su tiempo, fruto del desarrollo post-industrial y nace de la práctica humana en respuesta genuina a las demandas simbólicas de esta época, en estas especialísimas circunstancias de comienzo de siglo, en esta aldea global, electrónica, sin fronteras y sin límites.
Conviene subrayar que la respuesta del arte a las exigencias de esta hora, hoy, en todo el mundo, tuvo su origen en países excéntricos al primer mundo o superdesarrollado. Géza Perneczky, en su libro "A Hálo" (Ed. Konyvklado, Budapest, Hungría), sostiene que:
"La finalidad del "network" no fue establecer un sistema de contactos a través del servicio postal (como una mirada superficial pudiera sugerirlo) sino crear una cadena de comunicación homogénea en la cual todos los componentes son iguales y se eximen de las reglas del mercado y también de la tradicional dicotomía "artista/público". Teniendo esto en mente, Ray Johnson de Nueva York (quien fue el "creador" del arte correo) puede ser considerado el precursor del "network" sólo con reservas. Su actividad pudiera ser tomada como un ejemplo del arte conceptual puesto en práctica y, también, como ejemplo de la inventiva del artista individual. El "network" que desde entonces se ha convertido en una institución internacional, ha tenido sus orígenes primariamente en países alejados, en donde las grandes distancias, la carencia de contactos sociales y la opresión política (en Europa del Este y algunos países de América Latina) han forzado a los artistas a superar los canales oficiales de la vida pública y establecer contactos alternativos. Consecuentemente el "network" comenzó a expandirse, hacia 1972, a través de la casi simultánea aparición del "Image Bank" en Canadá, la revista "File" y otras experiencias pioneras con direccionarios internacionales que involucraban a la Galería "Polish Foksal", un par de artistas checos y Clemente Padín de Uruguay. Los periódicos y publicaciones privadas que oficiaron de parteras del "network" ("File" de Canadá, la "American Reader" y "Mail Order Art", la polaca "Net", el "Ovum" de Padín, etc.), difundieron, en diferentes grados, los motivos que enfatizan la necesidad de mayores contactos sociales y no de difusión comercial."
A más de 20 años de su nacimiento, el "network" (el eterno "network" de Robert Filliou, el modelo utópico de la perpetua expansión de la comunicación a toda la humanidad), no ha perdido impulso, pese a que el sistema le ha tendido zancadillas todo el tiempo, desde el vano intento por detener la información reprimiendo y encarcelando a los "networkers" al no menos imposible expediente de la censura. No sólo fetichizando el "networking" para satisfacer sus necesidades ideológicas a los efectos de crear un mundo ideal, sin contradicciones, sepultando bajo un manto de signos banalizados la realidad injusta e inhumana que padece la gran mayoría de la humanidad sino, también, tratando de desmontar su índole anticomercial y opuesto al consumismo, a través de la compra de obras y archivos o a través de su incorporación al canon artebellístico y, consecuentemente, su aceptación en Bienales, revistas y galerías oficiales y departamentos de arte de toda Universidad que se precie.

Que esto sea sí nos confirma el carácter material del "network" en tanto producto de comunicación. Con las características propias de cualquier producto: por un lado parte inseparable de la producción social generada en la trama de relaciones del autor con sus semejantes y con los medios concretos de los que se vale para crearla y, por otro, se constituye en un auxiliar de esa misma producciónb al favorecer o dificultar sus procesos referidos al intercambio de procedimientos e ideas entre los miembros de una comunidad, incluyendo, en nuestro caso, el "network", tornándose en factor importante de esa misma producción. En cuanto producto de comunicación trasmite la obra, el objeto artístico. En cuanto producto auxiliar trasmite el carácter de las relaciones de producción en las cuales vive el "networker", incluyendo los antagonismos y las contradicciones que presentan esas relaciones asumiendo, así, el carácter de ideología.
El "networker", al reflejar las relaciones que le dan origen en tanto producto de comunicación, no puede dejar de reproducir ideológicamente esa misma realidad,. No sólo social o política, sino total. Es por ello que es tan difícil descontextualizar al arte de las demás áreas del hacer humano. Tanto el sentido social como el político son consustanciales al arte. El arte se revela como forma sublimada de la conciencia social y, como tal, instrumento de conocimiento, cuya función es auxiliar con su aprobación o desaprobación a esa misma sociedad, pudiendo convertirse, de acuerdo a las circunstancias, en instrumento de cambio y transformación o de consolidación y preservación.


Como consecuencia de aquella recuperación ideológica que los mecanismos de control cultural ejercen en las sociedades a favor del sistema hegemónico, no es extraño que, en algunos lugares, en lo que atañe a la producción artística que debiera reflejar en su totalidad la especificidad de lo humano, el "network" esté distorsionado al punto que sólo se puede hablar de él a través de un discurso "autónomo" o "a-histórico", fuera de las leyes falibles de lo humano. O, como ocurre en otros casos, se pretende marginalizar al "network", alienándolo de la realidad social que, en última instancia, lo genera.
Frente a estas tendencias es necesario recuperar no sólo la especificidad artística del "networking" sino, también, preservar su eficacia comunicacional, evitando caer en las redes del sentido común, de lo ya vigente o lo ya dado ideológicamente como arte.
Sabemos que es imposible que el "network" sea solamente un reflejo de las condicionantes sociales o políticas o económicas de la sociedad únicamente. También sabemos que es imposible reducir lo artístico a lo político o social o viceversa, por más interrelacionadas que estén esos campos de la actividad humana. Por estas razones el rol del "networker" dependerá de su peculiar relación con aquellas áreas y lo que su conciencia artística le dicte como ajustado al sentido que ha elegido para su existencia.



DESPUÉS

En tanto el "network" es un subsistema del sistema "arte" es natural que intervenga, aunque no lo quiera, de los sucesos del mundo y, a la vez, que sea intervenido por los demás sistemas y por las ideologías de nuestra época. También es sabido que cualquier cambio o alteración en cualquiera de los sistemas altera y transforma a los demás, incluyendo al sistema global, claro está.

En esta disyuntiva nace, sin duda, la situación de crisis del artista moderno que le obliga a replantear y redefinir su rol. Esto significa exponer la legitimidad de su ser, de su existencia, de su "cosidad" (recuerdos a Sartre!), su "yo", en el marco del conflicto provocado por el vaciamiento de los pilares, sobre todo, racionalistas, que sostenían nuestro mundo: la idea de progreso indefinido, el discurso globalizador que lo explicaba todo, la confianza ciega en la ciencia y la técnica, etc., se cuestiona, nada menos, que la universalidad de la razón y la historia.
La zona de seguridad en la que nos hemos movido (la "zona de arte") se evapora, vacilan las ideas, los grandes "relatos" y concepciones del mundo, las utopías, ya no hay respuestas seguras: el error es consubstancial a la verdad. La linealidad del tiempo, en progreso y sucesivo y la profundidad del espacio, bases de la modernidad, parámetros de la ubicuidad, entran en crisis irreversible. Investigar las causas socio-económicas de esta situación nos llevaría muy lejos del tema propuesto. Según F. Jameson, el posmodernismo (tal el nombre del nuevo "malestar en la cultura") correlaciona "la aparición de nuevos rasgos formales en la cultura con la emergencia de un nuevo tipo de vida social y un nuevo orden económico" correspondiendo a la "sociedad de los medios de comunicación o del espectáculo o del capitalismo multinacional". Esta emergencia se traduce en la aparición permanente de medios y en el constante desarrollo y aplicaciones técnico-científicas.
El hombre, entre otras cosas, intentará controlar estas continuas transformaciones a través del "nombrar" cada instancia a partir de aquellos descubrimientos. Así, p.e., vivimos una "era espacial", "atómica", "cibernética", etc. A nivel de nuestra práctica artística tenemos desde el "mail art" o "arte correo", el "correspondance art", el "stamp art", el "rubberstamp", el "Neoism", el "Plagiarism", el "art strike" hasta el actual "network". Pero, en razón de que los cambios son constantes y como cada nombre controla sólo una innovación, el recurso entra, también, en crisis y pronto nos rodea el vacía semántico y la confusión subsecuente.

Al derrumbarse la temporalidad, los arraigos, los sentidos de pertenencia y los proyectos utópicos aparece el desencanto y la indiferencia como manifestaciones evidentes por la pérdida de identidad, Aquel "yo" autocentrado en inconmovibles idearios se tambalea y cae en el pluralismo posmoderno. Si todo es arte, nada es arte. El artista modernista sostenido por el robusto sistema de las "Bellas Artes" también vacila y cae en el relativismo y ecleticismo artístico: no es que desaparezcan los géneros, cada forma es un género. Para explicar lo universal ahora hay que apelar a lo peculiar, sin descartar que el error o la nota fuera de contexto o la imagen inconciliable con el tema forman parte indisoluble de su expresión.

Así el arte llamado "político", contestatario y transgresor de normas "ya establecidas" (y, por ello, vanguardista) que responde a proyectos de futuro y basado en la autorrealización del "yo", de estirpe modernista por definición, entra en crisis ya que, la constante novedad que altera los canales y códigos, le hace perder su poder de crítica, cayendo en el conformismo y deviniendo "stablishment". Al desaparecer el vanguardismo, cualquier corriente estética, tanto del pasado como del presente, se validan existencialmente. Las diferencias se anulan y todo cae en la co-existencia, en el "vale todo", concluyendo en lo que Lipovetsky ha llamado "lógica del vacío", en donde el mensaje en sí mismo vale más que lo que trasmite. La pre-eminencia de los medios se hace, entonces, para cualquier sensibilidad modernista, intolerable y el "cambio de paradigma" como le llama Kuhn, se padece como drama definitivo y terminal.

En tanto latinoamericanos, nacidos en países tangenciales y dependientes, en lo que apenas ha anclado el modernismo, expuestos a todas las modas que nos llegan del mundo desarrollado, nos vemos constantemente asediados por la aparición de tendencias que, como ya vimos, pretenden adecuar, en los países centrales, el arte a los nuevos descubrimientos y avances técnico-científicos, con el agravante de que, apenas las asumimos, ya aparecen nuevas propuestas que hacen risibles y perimidos nuestros ultimísimos productos. No podemos competir en donde los nuevos productos exhiben sus extraordinarias posibilidades de comunicación, inalcanzables para nosotros. Ni tampoco cambiar su lógica de consumo, apenas adaptar sus normas o reglas de aquel uso a nuestras peculiaridades. Peculiaridades que pasan por la violenta realidad que asola Latinoamérica, la "Pobre", corroída por constantes y/o permanentes crisis económicas y políticas, con abultadísimas deudas externas con organismos financieros internacionales, con un nivel de "pobreza crítica" que hace que millones y millones de personas no tengan de qué vivir ni dónde morir.

También, apenas, podemos incidir o ampliar las propuestas artísticas originales actuando sobre el carácter auxiliar del producto, allí en donde la obra exhibe sus contradicciones nacidas de la índole, siempre conflictivas, de las relaciones de producción, en las que fue creada. Un solo ejemplo paradigmático: del ideal "El arte es la definición del arte" del primer conceptualismo (Joseph Kosuth), nacido en los países metropolitanos al realista "Arte es lo que niega radicalmente este modo de vida y dice: hagamos algo por cambiarla" de los artistas de "Tucumán Arde", de un país dependiente como la Argentina.
Pero no todo es negativo en el ideario posmodernista: la fragmentación de valores que promueve coincide con la apreciación de que el valor de las obras y de las corrientes artísticas dependen de su funcionalidad social. Es decir, no hay obra "bellas" o "feas" sino adecuadas a la transmisión de sus mensajes, quedando en manos del fruidor la concreción del valor de la obra de acuerdo a su "banco de datos", es decir, de acuerdo a su repertorio de vivencias y conocimiento personales. La "diversidad posmodernista" nos lleva de la mano a la ruptura de cualquier forma de exclusivismo institucional y expuso al "network" a las incidencias del entorno social y a las perspectivas siempre novedosas que nos brindando las restantes disciplinas humanas. También hay que destacar la desjerarquización de las culturas: ni "altas" o "bajas" sino culturas a secas, igualmente respetables todas ellas, en cuanto tales. Asimismo, tal vez, el énfasis en el medio en detrimento del contenido tenga su expresión en el estímulo del pensamiento y no en la imposición de conocimientos exclusivamente. Idem, el dejar en manos del espectador la concreción definitiva de la obra, consecuencia extrema del desconstruccionismo derridiano, ya que lo que importa es la elevación del nivel de la conciencia del fruidor frente al posible conocimiento de la realidad en que vive (siempre tan difícil de caracterizar conceptualmente). Algunos sostienen que el posmodernismo es la "cultura del comentario" en el sentido de la multiplicidad de ensayos y comunicaciones escritas que responden a la "simultaneidad de lo diverso" que permitiría justificar y conciliar las tesis más opuestas. Pero, recordemos, la verdad nace de las diferencias, de lo diverso. La simultaneidad ha hecho renacer, también, al montaje en tanto medio expresivo que puede reunir, en un particular espacio y/o tiempo, las ideas y realidades más disimiles. Idem la recuperación de lo deshechable, el reciclaje, tan emparentado a la ecología y la preservación de los bienes naturales, etc.

Por último, la afirmación posmodernista de que "la historia ha dejado de existir" no puede dejarnos inmunes a la reflexión. Sin duda, es una afirmación temeraria e incomprensible sino se "lee" con aquella otra que sostiene que sólo es historia lo trasmitido por los "mass media". Es decir, sólo sucede y es historia lo que llega al conocimiento de la masa a través de los medios, sobre todo, la TV pero, también, la radio y la prensa escrita. En otras palabras, el monopolio de la historia le corresponde a sus difusores. Si bien la "historia" no nace del magma electrónico, es de tal manera manipulada y deformada que finalmente se metamorfea en algo muy diferente a los hechos realmente ocurridos aunque sólo así, éstos, podrían inscribirse en el discurso de lo real y acceder al presente histórico. Los medios, entonces, más que transmisores e intermediarios de la historia, son sus productores. Y nosotros sabemos en carne propia la eficacia de los productos de comunicación en tanto difusores de ideología. La ideología que transmitirán será la que legitime el poder estatuido, el cual no en vano es el propietario de aquellos medios.

El "network" no podía estar ajeno a esta situación. A sus obvias limitaciones debidas al canal que determinan el tamaño, peso, alcance y/o demora en la recepción, el costo, etc., y a los diversos canales de los que se vale tales como el servicio postal, el telefax, la telemática, "internet", etc. (que pueden "sumarse" a la obra a través de sus "ruidos" e interferencias propias de su índole tecnológica), hay que agregar las reglas tácitas impuestas por la tradición cultural conceptualista (matriz generosa del arte correo y del "network") con sus marcas anti-consumista y anti-comercial ("money and mail art don´t mix", "el dinero y el arte correo no se mezclan"). Se trata de mantener al arte en el área del uso, en su irrestricta función social y no en el área del cambio, lo que inmediatamente lo volcaría al mercado y a la búsqueda de ganancias o lucro en función mercantil, al margen o no de su función social.
Precisamente, mucha de la fuerza del "network" reside en esas normas por las todos los "networkers" están pagando un alto precio, primero por el costo en dinero de los servicios postales y el acceso a "internet", implícito en la propuesta, irrecuperable y, segundo, porque al excluirse del mercado, peligran quedar fuera del canon artebellístico de su país.
Sin embargo, el esfuerzo vale: señala una oposición tajante al reordenamiento compulsivo que el neoliberalismo económico viene imponiendo a todos, tabla rasa de valores, sentimientos y motivaciones acordes con lo humano. No en vano Eliot nos alertó sobre las consecuencias de perder la capacidad de emocionarnos y no en vano, Faulkner, insistía en que "prevaleciéramos" pese a todo.

La absorción anunciada del "networking" por el sistema, no nos apartará de nuestro propósito pero, previendo ese avatar, no inverosímil a la luz de experiencias pasadas, esta discusión en torno al rol del "networker" no sólo asume carácter ideológico sino que se transforma en mecanismo de composición y recomposición del "network" en vista de aquellos sucesos posibles y, sobre todo, en razón de la indetenible institucionalización, incluyendo el control y optimización de las "nets" en vista de su nueva función. Ni siquiera el "cambio de frente" propuesto por Crackerjack Kid, al intentar desmaterializar el "network" con su propuesta "metanet" (la presencia impresente a través de las ondas espaciales) podría con esta ley de hierro del sistema. Nada le es ajeno y nada se le escapa que no lo ponga a su servicio, incluyendo los sueños.
Si bajo el modernismo el desafío era impedir el holocausto nuclear en una línea ascendente de progreso y bonhomía universal, bajo el posmodernismo el desafío parece ser la tolerancia ante la multiplicidad de enfoques y puntos de vistas como, también, el respeto por las peculiaridades del otro en un clima de pluralismo cultural y étnico y religioso y sexual y social y económico y político y, por último, la satisfacción de las legítimas exigencias de todos a una existencia digna, en un marco de respeto y justicia irrenunciables.

Ponencia presentada al Congreso Descentralizado del "Network".
no entiendo porque tu ponencia fue tergiversada clemente
y aun menos tratandose de escaner cultural
abrazos fraternos
fausto

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